martes, 22 de diciembre de 2009

Mi suerte con la lotería o "dónde está Chencho".

Nunca me ha tocado nada. Miento, cuando estaba en cuarto curso de EGB sortearon tres albumes maga de estampas sobre naturaleza animal y botánica entre cinco compañeros que habíamos hecho el mejor trabajo de la clase (siempre me ha gustado codearme con los mejores, no se si ellos comparten el mismo sentimiento hacia mi). Lógicamente las posibilidades de que me tocara alguno eran bastante altas. Me hizo mucha ilusión aquel album cuya interminable colección quedó incompleta para siempre.

Y ahí acabó mi suerte en los sorteos. Mi salud hasta la fecha, tocaré madera, aguanta medio decente a pesar del tiempo, es decir, celebramos año tras año por estas fechas, el día de la salud. Un compañero de trabajo tenía la teoría, a la que yo me sumo, de que las escenas de los informativos del día 22 de diciembre en los que aparecen los “agraciados” de la lotería estaban rodadas en un estudio de Madrid junto al que hacen la serie “cuéntame” y que los premiados eran actores desconocidos. Es más alguno ha salido en anuncios a los que nadie presta atención, como el de hemoal, o como figurante en Hospital Central, haciendo de enfermo borracho del rincón alicatado de la entrada de urgencias. En fin, teorías, teorías que ni por esa consuelan la bajona del día del sorteo por la tarde.

La lotería de navidad, pues como ese pastel de la vitrina, con esos brillos, esas frutas que parecen dibujadas, esa nata resbalando por los bordes entre trozos de chocolate fondant…mientras no te lo comas, conservarás la ilusión de su sabor, de su olor, de su textura. Cuando te lo has cepillado,…joder creo que no me ha sentado muy bien, igual no debería haberme comido ese otro, y encima lo que me ha costado en esta pastelería, ahora ya nadie quiere más, qué hago con lo que ha sobrado.

Lo mismo, lo mismo. Antes del sorteo, ya me había quitado la hipoteca, había cambiado de coche por otro menos práctico y consumo brutal, tenía sacada las entradas para el concierto de año nuevo de Viena y estaba esperando a tener el nuevo coche para pegarme un viajecito por la costa y la sierra para cerrar la compra de mi nueva casa de vacaciones.

Después del sorteo, después del sorteo, no passssa nada. El pibón me seguirá queriendo igual, espero. Continuaremos con el entretenimiento de gestionar los números rojos de una cuenta bancaria, que es todo un arte y del que estoy seguro acabará sacándose un videojuego en todas las plataformas. Y total un mini cooper con el techo y los retrovisores de cuadritos blanco y negro, no te da más que problemas, arañazos, taller, un lío. Dónde va a estar uno más a gusto que en su propia casa… Total, que me he quitado de un montón de problemas y de quebraderos de cabeza.

En mi oficina, los viernes me agencio lo que he denominado la revista del entacado y que no es más que el suplemento del diario Expansión, llamado “Fuera de serie”. Entre las principales noticias del último número comentaban que Mercedes, una vez finalizada su alianza con McLaren, lanzaba su primer deportivo en solitario. El nuevo SLS AMG, alas de gaviota al precio de 177.310.-leurazos. Otro problema menos para mí.

Si es que no veo más que ventajas en esto de que en el sorteo de navidad de este año me haya tocado lo de siempre. Un güenna, aderezado con ajo, agua y resina.
Y encima Gibraltar sigue siendo de los bucaneros ingleses.

jueves, 10 de diciembre de 2009

“…En estas fechas tan entrañables, la reina y yo…”,

Me gustan estos días previos a la navidad, al término del año. En mi época de estudiante que recuerdo a tirones y por mi condición de tieso crónico, dedicaba una o ninguna partida de mi presupuesto a lo que venía siendo comprar periódicos. Así que elegía cuidadosamente los momentos para gastar en estos menesteres, y entre mis preferidos estaban los suplementos de final de año. El del País, reproducía en pequeño formato cantidad de portadas de todo el año, una especie de periódico en miniatura que me duraba todas las pascuas hasta más allá de la ruina de la caida libre de enero. Luego aparecieron el de otros diarios, el resúmen del año de informe semanal, el relleno televisivo, las pelis de navidad, en definitiva, el camino que te conduce a través del mensaje de “…en estas fechas tan entrañables, la reina y yo…”, a lo mejor de lo mejor que es la noche de reyes.

Da un poco de vértigo pensar cuál será el resumen de este año al que ya le queda poco para cascar, así que he decidido no mirar demasiado para atrás y por supuesto no comprarme niguno de estos compendios de desgracias del año 2009 que van a aparecer por los kioskos de un día para otro.

Voy a intentar borrar lo peor de mis recuerdos del disco duro y conservar, subrayar y aumentar lo mejor para fabricarme un buen paraguas, porque me da la impresión de que el año que viene parece nubladillo y será muy importante tenerlo cerca. Si es posible, que sea un paraguas como los que venden en decatlhon para el golf. Bien grandote. Que resguarde de esos nublados a todo lo que quiero.

Como lo hecho, hecho está y no tiene remedio, más vale que me concentre en lo que viene. Los mensajes de navidad, aparte de una pose, parecen muchas veces un chicle de a peseta, por lo poco que les dura el sabor, básicamente en mi ciudad dura hasta que se llenan los contenedores de cajas de juguetes, botellas vacías, huesos de jamón secos y se limpian las calles de los papeles de los caramelos de la cabalgata. Las luces, creo que se quedan hasta el carnaval, total con un poco de habilidad sirven para las dos cosas. Los motivos navideños en mi pueblo cada vez abundan menos en las luces que pone el ayuntamiento, claro que es una forma de reciclar, que es una cosa bastante sostenible, participativa, solidaria e igualitaria.

Así que, dicho lo dicho, me voy a permitir el atrevimiento de reproducir un fragmento del artículo que publicó mi admirado Luís Rojas Marcos, días después del ataque terrorista a las torres gemelas, con la esperanza de que su mensaje perdure durante todo el año, mucho más allá de lo que dure la navidad.

“Al final, la lección más importante que he aprendido en estos días tan dolorosos es que nuestra tarea diaria consiste en ayudarnos unos y otros, y que el mejor negocio es el bien común. Este trágico 11 de septiembre que cambió a este pueblo para siempre me ha hecho recordar un pasaje del Diario de Ana Frank, la niña de quince años que en vísperas de morir en el campo de concentración nazi de Belgen-Belsen, en marzo de 1945, escribió: 'A pesar de todo, creo que la gente es realmente buena en su corazón'” (Luis Rojas Marcos. Angeles anónimos. Diario El País. 23 de septiembre de 2001).

Felices pascuas a tod@s. Que sigamos ayudando a los Reyes a ser magos para todos y para siempre. Abajo el gordito de rojo. Beduínos unidos jamás serán vencidos.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Hoy es mi santo y no quiero cabrearme

La inmensa libertad de opinión que te da internet es la misma que siempre hemos tenido en las “tertulias” de café, de humo, de copa, donde nos podíamos permitir la práctica del deporte del despelleje de cualquier propio que se pusiera a tiro o la práctica de querer entender de todo y no saber de nada. La chirigota del Selu del año pasado, clava a estos personajes: “los enteraos”, siempre con un periódico bajo el brazo y oteando el horizonte con la barbilla levantada y las manos en los bolsillos. Es la misma pero a lo grande. Es como hablar en voz alta en medio de la calle Sierpes un día de rebajas. Igual te oyen, igual te escuchan, igual te ignoran, igual te pasan por encima.

Ahora las tertulias se llaman blog y no tienen límite. Es la anarquía dialéctica, pero tienen su territorio definido, aunque les pese a algunos. No hay cosa que moleste mas al sr. Burgos (Don Antonio para muchos) que cualquiera pueda opinar de lo que quiera y tener el mismo altavoz que él usa, porque desde que la prensa es más digital que de papel, los tiempos han cambiado que son una barbaridad. Y digo esto porque el sr. Burgos odia dos cosas que para mí son fundamentales: las bicicletas y los blogs, aunque las bicicletas las odie por el carril bici de Sevilla que sí que es verdad que ha sido diseñado con un magna doodle como el que les traían los reyes a mis niños.
Dicho esto y haciendo uso o abuso si hace falta de esta libertad virtual, lancémonos al ataque.
Titulares de la prensa de estos días:

El premio nobel de la paz 2009 prorroga la guerra en Afganistán hasta el 2011. Habría que darle el nobel a los zumbaos del jurado del premio.
Corbacho dice que se está frenando la destrucción de empleo. Lógico, cada vez queda menos que destruir. Es lo que tiene, o peor, es lo que se transmite: que un ministro piense que los que leemos o escuchamos estas cosas seamos tontos.
El 66% de los andaluces que hace ejercicio luego se va de cañas, según una encuesta. Es que hay otra razón en la tierra de María Santísima para hacer deporte?
Hoy es mi santo y no quiero dar mucha leña, así que a título de culturilla os cuento que San Francisco Javier murió el 3 de diciembre de 1552, que está enterrado en Goa (antigua colonia portuguesa, en la costa occidental de India) y que es copatrón de Navarra junto a San Fermín. Hay un pueblo en Navarra que lleva su nombre, donde está el castillo en el que nació este misionero que entregó la cuchara en tierra extraña.
Si es que no puedo resistirme. Esta ya es de traca. Ojito a la noticia: el alcalde de Barcelona dio un discurso de bienvenida a personalidades y a los equipos español y checo que van a disputar la final de la copa Davis durante este fin de semana en el Palau San Jordi. El discurso lo dio en catalán y en inglés. Lo que asombra es que no lo diera en eslovaco, total ya puestos a quién le importa que sea el equipo español el que juegue la final, lo importante es que se juega en Cataluña. A lo mejor para animar al equipo tampoco se puede decir eso de “yo soy español, español…” En fin, disfrutemos por la tele los que puedan y confiemos en barrer a los checos de la tierra (de la pista), que va a costar lo suyo.
Vivan los beduínos de Gines.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Pasar una semana de noviembre


He arrancado el mes un poco a trompicones. Aún estoy intentando recuperarme del arranque del curso, que siempre tiene una parte pesadilla a la que me acostumbro como puedo y este año una parte prometedora, imprevisible, absolutamente nueva en mi familia: mi hija Marta ha empezado en la facultad. No sé si para mi padre supuso algún orgullo el tener un hijo universitario, igual ya le cogió algo mayor y con otros hijos que quizás le dieran otras “satisfacciones” o nietos. En fin, para mí aunque suene un poco a ñoñería, me causa una mezcla de agradables sensaciones e inquietud el que Marta enfoque su objetivo para conseguir ser maestra. Ya veremos cómo se va desenrollando este hilo de cometa y en qué corriente de aire acaba volando. Confío en que vaya bien. Ya lo diré, ya lo contaré.

Así he arrancado, pero este noviembre que nos está regalando por estos lares una segunda primavera está contribuyendo a ser un mes de transición agradable hacia el invierno y las pascuas que tanto me gustan. En este mes siempre se producen acontecimientos importantes que no siempre puedo o sé aprovechar pero que este año, seguramente porque tengo uno más, me he propuesto no dejar pasar.

Como he dicho al principio, hablaré de mi semana de noviembre. El martes 17, día de Santa Isabel de Hungría, nos encajamos el pibón y yo en el teatro Maestranza para flipar con la actuación de Cassandra Wilson y su banda (el jazz es otra de mis debilidades). Esta mujer es una persona muy particular a la hora de entender la música y no menos particular a la hora de interpretar. Me encanta el jazz porque lo único que sabes es como empieza, es como cuando empiezas un libro o como cuando escribes, nunca sabes cómo vas a acabar (como la caja de bombones de Forrest Gump). Grandísima la banda que acompañó a Cassandra Wilson, grandísimos los bajos de esta voz negra en la versión de “to say goodbye” (Pra Dizer Adeus de Elis Regina). Para el contraste del dulzor del concierto, después nos pasamos por el bar de Horacio en la c/Antonia Díaz, donde dimos cuenta de algún pinchito de langostinos con dátiles y otras esquisiteces regadas con un buen Rioja.

El miércoles, el pibón y yo nos lo habíamos pedido de vacaciones, así que niños en colegio y facul+mañana soleada en Sevilla=desayuno en Triana+paseo y visita a la exposición de pintura de la Casa de Alba en el Museo de Bellas Artes que desde aquí recomiendo a todos por su variedad y calidad. Ya sabemos que los señoritos de la casa de Alba, aparte de ser una fuente de ingresos cojonuda para toda la carroña de la prensa negra (por otros llamada rosa), se dedicaron durante toda su vida a gastar parte de su incalculable fortuna en arte y mecenazgos y aquí estamos nosotros para disfrutarlo. Con lo que más flipé: el cuadro de Marc Chagall por el azul (os he puesto una foto arriba) y el Zuloaga de la duquesa niña a caballo, por lo moderno y naif. Merece la pena, va a estar hasta después de Reyes.

La semana la hemos rematado con un “poquito” de senderismo con amigos y familia a Benaocaz desde el puerto del Boyar pasando por el salto del cabrero, en el parque natural de Grazalema. Prometo colgar alguna foto. Creo que no me he comido un bocata más a gusto en mucho tiempo como el del sábado pasado sentado al sol en una ladera de roca delante del barranco del salto del cabrero, observando el interminable planeo de los buitres negros.

El domingo tuve que ir por una garrafita de mosto de la bodega de Francisco salado de Umbrete para reponernos. Para sobornar a mis niños tuve que invitarlos a un montadito en la bodega de Gaviño de la Pañoleta. Les encanta que no tengan platos y que te sirvan las tapas en papel de estraza. Creo firmemente que esto debe formar parte del itinerario educativo de nuestros hijos. Seguro que a esto se apuntan más que a clases de educación para la ciudadanía cívico social y formación del espíritu nacional o la madre que los parió. Espero que este otoño presagie un buen invierno. A más ver hermanos.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Mangazos y egipcios.

A medidados de los años 50, recién terminada la época de las cartillas de racionamiento, harinas de garbanzo, archicoria, cocinas económicas y demás, mi padre me contaba que para poder contribuir a los gastos que se le venían encima por una operación de riñón a la que hubo de someterse mi madre, se dedicó por un tiempo, valiéndose de su condición de ferroviario, a pequeños trapicheos y estraperlos. Para ello, cuando llegaba a la antigua estación de Plaza de Armas, procedente de Algeciras, para que los carabineros no le registraran, les ofrecía un cigarrito en cuyo interior iba envuelto un billete. Una tía abuela de mi mujer en Cádiz fue detenida en esos años por llevar bajo la ropa más barras de pan que las que le correspondían del cupo de racionamiento.

Seguramente, el hambre, la necesidad, te empujan a emplear cualquier medio a tu alcance para salir de una situación complicada, pero imagino que llega un momento en el que te frenas, paras, te asomas y eliges no seguir caminando por la cornisa, cuando ya no es necesario. Hay un pequeño consuelo, cuando miras a tu alrededor y te preguntas si has causado algún mal a alguien. Seguramente no y deduces que el fin ha justificado los medios, por una vez en la vida.

Pero la cosa empieza a ponerse peor, cuando coincides con algún Mario Conde de la vida en cualquier foro de opinión o entrevista en la tele; con algún Dioni, actualmente agente inmobiliario, con algún malayo…y concluyes, “pero qué coño, si estos se lo llevaron calentito y están en la calle viviendo como Dios”, lo mío es de tonto, con mayúsculas, subrayado y arial 50.

Ahí creo que radica uno de los origenes del problema. No sabes a quién le quitas algo, de hecho puedes ser tan imbécil que crees que le estás mangando a alguien que no tiene cara y que por tanto no es una persona, al Estado, a la Diputación, al Ayuntamiento, a la Mancomunidad, a la Compañía del Gas o de la Luz, a los accionistas, ¿Quién coño serán los accionistas?. Incluso peor, puede ser que la cara que le pongas sea la de un político rastrero de tres al cuarto al que igual no le tienes simpatía, algún banquero o presidente de una gran compañía y piensas que le birlas algo de su cartera, para fastidiarle la cena en el Bulli del sábado o la montería del domingo. Y lo más de lo más, “para que se lo lleve otro, mejor me lo llevo yo”.

La vorágine de corrupción-mangazo-trincamiento-“dónde está la bolita, aquí o aquí” con la que estamos ultimamente conviviendo día a día, nos está llevando a una situación de saqueo sin control que está empezando a dar mucho miedo. Y hablo de saquear nuestras conciencias, que lo demás ya está bastante esquilmado. Cada día es más dificil creer en un sistema que no activa a tiempo sus controles para evitar estos asaltos a cara descubierta y proteger a la legión de “carteras desvalijadas” que lo sostenemos. Miras las comisiones que te cobran los bancos por nada, los descuentos de IRPF y seguridad social de tu nómina, el IBI, el puto sellito del coche, el impuesto de matriculación, las tasas de mil tipos que por el simple hecho de vivir y morir tienes que pagar y luego llegas a la conclusión de que es tu cara la que estos malnacidos tenían que ver cuando hacen el egipcio (utilizando un simil de mi admirado Forges) y obtienen el doctorado en trincología.

Y son sus caras las que debemos recordar cuando cojamos bache tras bache, perdamos vida en los atascos, nos la juguemos en la carretera, suframos el transporte público, los experimentos educativos, las colas innecesarias y sin explicación, y finalmente el que quiera y crea, que vaya a votar. En esos momentos, acordémonos de sus caras y olvidémonos de ellas cuando acaben donde tienen que acabar, en el trullo. Que sus jurdeles sirvan para reparar todo lo que han jodido.
Viva Alcorcón.

martes, 3 de noviembre de 2009

Otra sobre vinos y olores


Ultimamente vengo comprobando la riqueza literaria del castellano aplicada al vino. Una buena nota de cata es como un prólogo de un libro, aunque a veces pueda convertirse más en su epílogo. Debo confesar que a mí las notas de cata me predisponen cuando pruebo un nuevo vino, hay grandísimos escritores escondidos en las bodegas y cocinas de este país. En ocasiones es como un fragmento de la obra pendiente de publicar de Millenium, que dependiendo del nivel de adicción que tengas a la trilogía, puede hacer que tu curiosidad elimine cualquier aspereza literaria y sea capaz de digerir cualquier cosa que leer, hasta el depósito legal y la fecha de la 1ª edición y posteriores. Otras veces, igual te alerta sobre detalles que nunca considerarías y que forman parte de las impresiones personales del sumiller, que aunque no dudo de su opinión cualificada, no deja de ser una opinión.

En mi caso, cuando me encuentro frente a un sumiller, calibro mi nivel de entrega. Creo firmemente que su cometido principal es completar el disfrute de la comida, y conseguir que todas las elecciones que haga el cliente sean “espléndidas”. Cuando doy con una persona que cumple con esta premisa, me entrego sin remisión. Ahora compro vinos asiduamente, soy capaz de situar en el mapa las principales denominaciones de orígen, el vino de guisar es el único que entra en casa en formato tetrabrick, tengo la vitrina poblada de diferentes tipos y tamaños de copas, tengo un decantador, tres sacacorchos y el convencimiento absoluto de que los romanos y los griegos no tenían dioses del vino por gusto.

Volviendo a la parte literaria, he traído una retahíla de adjetivos y expresiones que he entresacado de algunas notas de cata. Os recomiendo de todo corazón su lectura. Si después de esto no os apetece descorchar una buena botella, algo en vuestro interior está oliendo a cadáver.

"Aroma de buena intensidad, con madera tostada en primer plano, con un puntito de laca de uñas, finas sensaciones florales. En nariz es especiado (pimienta, vainilla), ofrece pequeños frutos rojos maduros (cerezas, moras), regaliz, plantas de monte bajo, hierbas aromáticas.
Recuerdos especiados y de incienso, de hierbas aromáticas y plantas, cacao y fruta madura (cerezas), caramelo inglés.... La primera impresión son recuerdos de acetatos (barnices) que se van marchando con la oxigenación. Detrás van surgiendo muchas cosas; especias, cacao, tierra mojada (setas, champiñones), fruta madura... Es un vino de color prudente, dominado por un veloz baile en copa que invita a pensar en suaves texturas. Aromas puros y sutiles de zarzamora, bien mezclado con una selección de cacaos y lácticos. Unos livianos movimientos hacen que se desprendan emocionantes esencias de mina de lápiz y tinta china."

Con un pequeño esfuerzo, soy incluso capaz de visualizar estas sensaciones. La compañía en la comida y lo que los gastrónomos llaman un correcto maridaje de los vinos, completan este paseo que no podrás capturar con ninguna cámara digital por muchos megapixeles que tenga y que perdurará de verdad en tu recuerdo. A lo mejor es entrenamiento o, seguramente, la edad pero cada día recuerdo más olores y sabores. Ya me queda menos para captar ese “color prudente, esa emocionante esencia de mina de lápiz o ese aroma a plantas de monte bajo”.

No hay duda de la relación entre el vino y la literatura, de hecho, una de las interpretaciones del cuadro de los borrachos de Velázquez que os he puesto arriba, es la de que Baco coronaba con un ramo de hojas de vid, a uno de los siete borrachos que lo rodean y que podría tratarse de un poeta inspirado por el vino. En fin no seré yo quien dude de esta licenciosa interpretación.

Dado como está el patio y la altura literaria que ha alcanzado la cata de vinos, quiero romper una lanza a favor de otros olores y aromas que no debo olvidar y que aunque no están recogidos en ninguna nota de cata, forman parte de mi vida, y a los que quiero dar la “altura literaria virtual” que se merecen. A saber: el aroma del serrín en el suelo de los bares, el fuerte olor del aliño de las aceitunas gordales, el rancio olor a taberna, las cáscaras de los cacahuetes, el olor a taifol y zotal de los servicios de los bares por las mañanas, la carne de pinchito en la plancha de las cocinas, el adobo del pescaito, el queso viejo recién cortado, el pan calentito de la talega, la fragancia de la chacina y del jamón colgados con su estalagtita de grasa amenazando la “pulcritud” de la barra,…

Está claro. Uno de mis objetivos en la vida es exprimir al máximo los sentidos y registrarlos en la memoria. Es lo único que pienso llevarme para la eternidad. Hermanos, creo que por fin llega el otoño de verdad y comienza a correr el mosto por el Aljarafe.

martes, 27 de octubre de 2009

Willy el grumete

Se producen situaciones que con ayuda mediática se convierten en temas de gran impacto, pero que con el transcurso de las horas, días o incluso semanas, se van desinflando como noticia. Es fácil acostumbrarse al horror por la tele, a las catástrofes, a la muerte y a la desesperación de gente que sufre pero que nos parecen muy lejanos a nuestra vida cotidiana. Simplemente cambiamos de canal y buscamos algo más agradable, que nos entretenga y nos divierta.

Es tan reiterativo que ya no nos sorprenden los atentados que se producen casi a diario en Irak. Sabéis que ayer en dos explosiones se han producido 155 muertos y más de 500 heridos?, No sé si es importante pero la mayoría eran civiles. Mañana esto ya ni tendrá importancia informativa. De hecho, creo que hoy ya casi no la tiene y empieza a pesar más que Messi haya vuelto a marcar o que el Madrid ande perdido sin su amado CR9.

Tan terrible es que estos muertos y heridos anónimos caigan en el olvido como que las situaciones que hace un par de semanas nos salpicaban la cara de asombro e indignación, ahora nos hayamos acostumbrado a vivir con ellas. Te acostumbras al frío que entra por debajo de la puerta y subes un poco la calefacción. La puerta cierra mal, empujo un poco y ya encaja. No lo arreglamos, nos acoplamos y ya no hay problema.

Sabéis que ya va para casi un mes de lo del secuestro del pesquero español en la costa de Somalia? Ya no es importante, peor, ahora se hace casi sorna de lo que está ocurriendo y mucho peor de lo que se está haciendo por solucionarlo. Hace unos días, en un alarde de estrategia militar capturamos a dos piratas de los que tienen trincados a nuestros compatriotas. Nos hemos gastado una pasta en trasladarlos a España para que los procese Garzón, defensor de occidente y azote de las injusticias en el mundo. Pues nada señores, lo que le interesaba a los medios es que uno de los individuos podía ser menor, aunque luego resultó ser mayor. Alguna emisora lo ha bautizado como Willy el grumete. Willy el grumete en las costas de Somalia. Como dijo alguno, parece el título de una película porno. Desde luego, bastante lejos de clásicos del género como Blancanieves y los siete enanitos cachondos. Lo de los pescadores con el paso de los días, servirá como noticia de relleno, entre los sucesos y los deportes o el pronóstico del tiempo.

Bueno, no nos desviemos del tema. Creo que internet nos da una herramienta perfecta para saber qué puede estar pasando por ahí y al igual que hago con la radio, como sabéis, lo mismo hago con la prensa: me preparo mi variadito informativo. Entre semana, de las ediciones digitales de la prensa me pulo las portadas del diario de Sevilla, diario de Cádiz, el Mundo, el País, el Expansión, el Periódico de Cataluña, el ABC y la Razón. De lo de dentro, sólo la columna de Antonio Burgos que para mí es como el cafelito hispalense auténtico de las mañanas. Eso sí, el hombre tiene sus días y hay que entenderlo. Tantos años viviendo en el centro, igual le han hecho olvidarse de la periferia y del area metropolitana.

Los domingos, como mínimo el Pais, que trae la taza de los beatles y un suplemento de bastante nivel a pesar de la publicidad. A veces el Mundo porque tiene el suplemento más grande y el diario de Sevilla que ultimamente trae una colección de cinturones cojonuda y del ABC la columna de Pérez Reverte del suplemento. A ver si con este cubata de información logro leer entre líneas de una vez por todas y me sacudo esa triste habilidad que parece que hemos desarrollado para olvidar rapidamente a los 150 muertos de Irak en pos de que Andreíta se coma el pollo o el premio ondas de Jorge Javier Vázquez,...Diooos. Un saludo para toda la peña que hoy ya está bien de barrer por debajo de la alfombra.